Hace ya mucho tiempo que obtuve mi título de Bibliotecaria. De todos modos, cuando eso sucedió, ya hacía varios años que me encontraba ejerciendo como tal.
Durante los años en que cursaba la carrera iba incorporando a mi tarea diaria lo que estaba aprendiendo. Una vez terminada la carrera, una o dos veces al año, la participación en algún curso sobre temáticas de la especialidad me brindaba nuevas herramientas. Pero los cambios en la labor diaria no eran demasiados.
En un día normal de trabajo, durante los recreos, realizaba préstamos y recibía devoluciones, tanto de libros de estudio como de lectura recreativa, de alumnos de los tres niveles de la escuela. Durante las horas de clase, recibía cursos que venían con los docentes a trabajar en la Sala de la Biblioteca , tanto para leer como para hacer trabajos de investigación.
En esa época, todas las tareas técnicas se realizaban a mano o con la única ayuda tecnológica que podía brindar una máquina de escribir. Las fichas de los libros se hacían en cartoncitos y se ubicaban en un hermoso fichero con cajones de madera lustrada.
El material técnico de consulta eran Reglas de Catalogación, Código de Clasificación y Listado de Encabezamiento de Materias, cada uno de estos tres libros, en formato impreso, el único que existía en esa época.
Las necesidades de información se satisfacían con una interesante colección de libros, revistas y diarios. Pero lo que no se encontraba allí…….. no se encontraba.
Así pasaron casi quince años hasta que un día…
Pero un día llegó el doctor
manejando un cuatrimotor
¿Y saben lo que pasó?
¿Y saben lo que pasó?
¡Noooooooooooooooo! (1)
O ¡Siiiiiiiiiiiiiiii! Un día llegó una nueva tecnología que todo lo modificó.
A nuestras vidas llegaron, primero, las computadoras y, muy poco tiempo después, Internet. Y mi vida laboral CAMBIÓ.
Ya ni recuerdo en qué orden se fueron produciendo los cambios en los últimos dieciocho años, pero sí les puedo asegurar que han sido muchísimos.
Al material técnico de consulta impreso casi no lo usamos. Ahora las Reglas de Catalogación y el Código de Clasificación tienen su versión digital. El Listado de Encabezamiento de Materias dio paso a múltiples Tesauros temáticos digitales. El mueble fichero, con sus cajoncitos de madera lustrada, es una reliquia que sólo forma parte de la decoración de la biblioteca para recordar tiempos pasados. El catálogo ahora es digital, es algo intangible que vive dentro de las computadoras. Además, está subido a Internet, y puede ser consultado por nuestros alumnos y docentes desde sus casas y, también, ¡por cualquier persona desde cualquier lugar del mundo!
Los usuarios de la biblioteca ya no consultan sólo materiales impresos, ahora leen e investigan con materiales digitales. Ya no trabajamos sólo con libros, revistas y diarios. Nuestra actual colección incluye muchos recursos digitales: videos, presentaciones en diapositivas, láminas, tutoriales, secuencias didácticas, ponencias, películas, infografías de todo tipo…
Los cambios se fueron haciendo cada vez más vertiginosos.
Un día llegaron a la escuela las netbooks para alumnos y docentes y, con ellas, el piso tecnológico para toda la escuela, la intranet y la “carpeta virtual”, en la que las bibliotecarias armamos una “Biblioteca Digital”. Si bien es cierto que toda esta tecnología escolar no siempre funciona, ya aprendimos a buscarle la vuelta a los problemas y vamos zafando lo mejor posible. También se abrieron aulas virtuales y sitios en distintas aplicaciones gratuitas que nos ofrece la web.
Ahora nuestros materiales salieron del espacio físico de la Biblioteca y muchos de ellos están guardados en la “carpeta virtual”, en las bibliotecas de las aulas virtuales, o en nuestros sitos en Scoop.it, BagTheWeb, Pearltrees, Blogger, Delicious, y tantos otros más.
TIC, TIC, TIC, TIC…..
Con las TIC tenemos todo el tiempo posibilidades nuevas. Mucho ha cambiado. Ahora ya no conocemos personalmente a todos nuestros usuarios; con muchos sólo nos comunicamos por mail y, muchas veces, ni siquiera de esa forma. Muchas veces son los docentes los que nos piden materiales para sus alumnos. Nosotras los buscamos y los subimos a la Biblioteca Digital de la intranet y los alumnos los descargan de allí a sus netbooks. Publicamos novedades sobre materiales digitales en la Cartelera física que seguimos manteniendo en un pasillo de la escuela y también por medio del mailing escolar.
Navegamos y navegamos, nos registramos y nos logueamos todo el tiempo.
Ya no sé si las TIC me persiguen o si yo las persigo a ellas. Sí sé que, si bien no siempre lo logramos, cada vez es más fácil satisfacer las necesidades de información.
Todas las brujerías del brujito de Gulubú
se curaron con la vacú
con la vacuna luna luna lu. (1)
Y sí, las TIC se convirtieron en una vacuna para muchos de nuestros problemas de información.
(1) Walsh, María Elena. Canción de la vacuna
Marcela Pirovani Barraco
ENS 2

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